Los caprichos de la "presidenta" Sonsoles espantan a los escoltas.
¡Que
no la aguantan!, dicen nuestras fuentes. La esposa del presidente no es
cualquier cosa. Por supuesto. Sus gustos de nueva rica tienen desconcertados a
los sufridos guardaespaldas.
Lo mismo utiliza las piscinas de los cuarteles de
la Guardia Civil para dar clasecitas de buceo que se mete a decoradora
ordenando obras de acondicionamiento en la residencia real de La Mareta.
Aquejada de una afición a vivir bien, alejada del resto del mundo, rodeada de
lujos más propios de nuevo rico que de primera dama, Sonsoles Espinosa, la
esposa del presidente Zapatero, está encantada de haberse conocido desde que
pisó La Moncloa.
Y es que la señora parece saber sacarle
provecho al uso y disfrute de las bondades del cargo de su marido. Ya se sabe,
el síndrome de La Moncloa; menos mal que le quedan el canto y las compras y los
viajes y los coches oficiales y… un buen número de guardaespaldas.
Porque las espaldas hay que guardarlas. Lo que pasa es que, según
cuentan a Garganta Profunda, las maneras que se gasta doña
Sonsoles resultan insoportables para los hombretones-escoltas con
auricular encargados de su seguridad.
La escolta de la mujer del jefe del
Ejecutivo está normalmente compuesta por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.
Y sin embargo, la mayoría de estos profesionales no aguanta más de unos pocos
meses al lado de "la presidenta". Y es que la esposa de
Zapatero parece caer en la manía de dejar muy clarito que ella
no es una mujer de un presidente cualquiera. ¡No señor! Y no tiene
inconveniente, por ejemplo, en exigir incluso a los guardaespaldas que le lleven
las maletas.
Lo cierto es que en La Moncloa están encontrando serias
dificultades para cubrir "el cupo" de escoltas asignado a Sonsoles
Espinosa. Un detalle valioso, incluso muy valioso, porque ayuda a
explicar no pocos de los desconcertantes comportamientos
presidenciales. |
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Publicado por Pablob el 4 de Septiembre, 2006, 12:00
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